viernes, 31 de mayo de 2019

Los cazadores



Los Troballs una familia vegana muy humilde que vivía al centro de la ciudad al sur de Guatemala.

 -¡Hey troballs agárrame si puedes! Jajaja

Lili y Facundo habían tenido una hija en el matrimonio, y también estaba Luis el típico adolecente malcriado, porque no era su padre. 

Un día se fueron a cazar muy lejos en bosque, en el camino consiguieron un rio y tomaron unos minutos para descansar, echarse un poco de agua en su rostro, pero en ese momento vieron salir un rinoceronte del agua muy lentamente, pero no era cualquiera, era el rinoceronte negro, inmediatamente Facundo saco su flecha y lanzó pero este fue imposible enseguida se metió al agua.

Facundo impresionado por lo que había visto fue al pueblo y contó a todo el mundo y por ser noticia de los Troballs esto fue la burla más grande. 

-Heyyy cazador donde tienen a la presa jajaja

Los Troballs resignado por su mala suerte y desunión familiar, lo llevaron por muchos años a ser la burla del pueblo.

Un día facundo muy cansado y molesto del pueblo decidido salir muy temprano, pero esta vez con la familia, se acomodaron y los organizo poniéndole reglas a todos. 

-Lilian llevarás un hacha, y te quedas a cargo de Sintia. Yo me iré con Luis, nos vamos a separar, ustedes irán por senderos, nosotros por la montaña, recuerda siempre ir despacio y ver donde pisas, debemos capturar ese rinoceronte.

Así hicieron durante el día, en medio de la tarde cuando se ocultaba el sol, Lilian logro ver al rinoceronte por los senderos, mientras levanta el hacha camina muy despacio, le pide a Sintia guardar silencio y quedarse en ese lugar, Sintia tomo fuerza y lanzó el hacha pegándole a un costado del rinoceronte, asustada comenzó a gritar y Facundo llegó al lugar lanzando su hacha pero sin alcanzar ya esté estaba flotando 

Sintia lloraba de dolor al ver al rinoceronte tirado estaba muy triste y pedía que lo salvaran, la cara de dolor nunca la pudo borrar de su mente. 

Lograron los Troballs llegar al pueblo con el último rinoceronte negro y ser respetados por todos los del lugar, pero su hija lamento tanto su muerte que murió de tristeza.

Los Troballs nunca más tuvieron el valor de volver a cazar. 

viernes, 24 de mayo de 2019

La vieja tortuga


Se hacían las cinco de la tarde y solo quedaba Lupita, no podía salir, ya no tenía oxígeno y su reserva de agua se había agotado.

En medio de la tarde cuando las personas abandonaban la playa, Lupita salió corriendo para ir al mar y llegar sin ser vista.

Así pasaron las horas y Lupita llegó al mar. Sin que fuera capturada.

Pasaron 25 años y Lupita decidió casarse tener muchos hijos, ella nado mucho hasta que llegó a su lugar natal allí hizo el desove y se marchó dejando a su paso una larga huella que arrastro hasta el mar. Lupita se fue con la esperanza de ver algún día sus hijos en el mar.

Pasarán dos mese, Lupita  y esposo se fueron a otro continente, ella recordando sus crías y pensando que ya serían los días que nacerían sus hijos estaba muy nostalgia, faltaba poco para que ellos caminaran al mar. 

Esa noche de aquel martes en la tarde, las crías de Lupita comenzaron a salir, comenzó una camada de 40 tortuguitas a bordo una tras otra. Luego las otras quedaron enterradas para salir a los días siguientes.

Llegó la tarde del día siguiente y la segunda camada de tortuguitas se preparaba para salir al mar, cuando salía las primera diez (10), unas personas a lo lejos corrieron desesperadas a ver y fueron descubiertas por humanos, abrieron el hueco y se llevaron a todas los huevitos.

Luipita en pleno mar recordaba que estos días nacerían sus crías, muy contenta paseaba por el mar y con la esperanza que algún día pudiera volver a verlos.

Pasaron los años y Luipita ya muy viejita pudo reconocer en el mar a una de sus hijos.


viernes, 17 de mayo de 2019

Las guacamayas del parque


-¿Vecina escuchó?

-Sí creo que ha sido Daniel que acaba de silbar

-No, vecina voy a ver.

-Venga miré, es una hermosa guacamaya y esta mansita.

-Debes déjala ir, ellas no son de cautiverio.

A la mañana siguiente Carlota había encerrado la guacamaya en una jaula, mientras la pareja de esta pobre guacamaya moría de tristeza al ver que no llegaba.

Pasaron los días y Carlota alimentaba muy bien a esta guacamaya, pero a veces le era imposible callarla, por las tardes cacareaba muy duro buscando ser rescatada por su amado.

Su amado reposaba en un árbol todos los días a esperar a su amada, la depresión de esta guacamaya cada vez era fuerte, comenzó a dejar de buscar comida y dejo sus paseos, empezó a resignarse.

Pero su amada luchaba por salir de aquella jaula. Todas las tardes cuando Carlota le colocaba comida ella dejaba la reja un poco abierta, esta un día lanzó un buen picotazo a Carlota y esta salió gritando y llorando con aquella sangre que inundaba la casa.

Aquella guacamaya salió huyendo de las manos de este cautiverio, pasaron días tratando de llegar al parque y conseguir a su amado.

Hasta finalmente lo vio a lo lejos y fue muy duro que llegó hasta el árbol y golpeó cayendo al lado de su amado, que estaba a punto de morir, pero cuando vio el amor de su vida nada fue más grande, cuando el amor es la mejor cura.