Los Troballs una familia vegana muy humilde que vivía al centro de la
ciudad al sur de Guatemala.
-¡Hey troballs agárrame si puedes! Jajaja
Lili y Facundo habían tenido una hija en el matrimonio, y también estaba
Luis el típico adolecente malcriado, porque no era su padre.
Un día se fueron a cazar muy lejos en bosque, en el camino consiguieron un
rio y tomaron unos minutos para descansar, echarse un poco de agua en su
rostro, pero en ese momento vieron salir un rinoceronte del agua muy
lentamente, pero no era cualquiera, era el rinoceronte negro, inmediatamente Facundo
saco su flecha y lanzó pero este fue imposible enseguida se metió al agua.
Facundo impresionado por lo que había visto fue al pueblo y contó a todo el
mundo y por ser noticia de los Troballs esto fue la burla más grande.
-Heyyy cazador donde tienen a la presa
jajaja
Los Troballs resignado por su mala suerte y desunión familiar, lo llevaron
por muchos años a ser la burla del pueblo.
Un día facundo muy cansado y molesto del pueblo decidido salir muy
temprano, pero esta vez con la familia, se acomodaron y los organizo poniéndole
reglas a todos.
-Lilian llevarás un hacha, y te quedas a
cargo de Sintia. Yo me iré con Luis, nos vamos a separar, ustedes irán por
senderos, nosotros por la montaña, recuerda siempre ir despacio y ver donde
pisas, debemos capturar ese rinoceronte.
Así hicieron durante el día, en medio de la tarde cuando se ocultaba el
sol, Lilian logro ver al rinoceronte por los senderos, mientras levanta el
hacha camina muy despacio, le pide a Sintia guardar silencio y quedarse en ese
lugar, Sintia tomo fuerza y lanzó el hacha pegándole a un costado del
rinoceronte, asustada comenzó a gritar y Facundo llegó al lugar lanzando su
hacha pero sin alcanzar ya esté estaba flotando
Sintia lloraba de dolor al ver al rinoceronte tirado estaba muy triste y
pedía que lo salvaran, la cara de dolor nunca la pudo borrar de su mente.
Lograron los Troballs llegar al pueblo con el último rinoceronte negro y
ser respetados por todos los del lugar, pero su hija lamento tanto su muerte
que murió de tristeza.
Los Troballs nunca más tuvieron el valor de volver a cazar.


