viernes, 7 de junio de 2019

Entre el cielo y el mar


-Uhhhh otra hay vienee sube sube sube sebe… ehhh

Han llegado los días festivos cuando las familias de reúnen cerca de mí. Traen comida, bolsas, plástico, botellas aquí se instalan todo el día cuando él sol los acompaña.

Todo los fines de semana pasa igual solo que hay días que el clima o las vacaciones hacen que me frecuenten mas. A mí me gusta que me visiten pero no me gusta que me dejen desperdicio esto es una causa que está acabando con toda la especie del mar, no saben el daño que nos hacen.

En los últimos años cuando la playa están cargadas de personas me he disgustado muchísimo, haciendo olas tan grandes de 20 metros, para lograr espantar a los humanos.

Cada domingo por las noches hago olas de hasta 5 metros para llevarme los desperdicios que dejan los humanos, con la ayuda de la sal y la fuerza del viento, trato de destruir y quitar poder para que no hagan daño y así puedan seguía viviendo nuestras especies.

A veces la vida no es justa porque dentro del mar habitan más de 600 tipos de especies tratando de sobrevivir. la vida se nos recorta cuando vienen los humanos a dejarnos desperdicios. Ellos olvidan que con esto nos acortan la vida.

Se acerca verano y me puse hablar con el cielo para crear un plan para este verano que había desove de muchas tortuguitas

Se acercaban los días y el cielo estaba preparado para nublar y ocultar el sol. El agua estaría fría, Unos días serían grises, otros de lluvia y tempestad. Así los humanos tendría irse más temprano o mejor no venir.

El cielo no estaba del todo de acuerdo pero me ayudó para salvar estas vidas.

-uuhhh subee subee….
-Ohhhh cuidadooo!!

Llegó el verano y llegaron otra vez los humanos, pero esta vez sin tanto alboroto, ya me estaba pasando un poco de alto las olas.

Nuestro plan estaba funcionando, hasta que llegó el día y una de las tortugas que había desove comenzaron a salir por las condiciones de oscuridad que estaba dando el cielo.

Salieron a plena luz del día, cuando fueron vistas y capturadas por humanos y no tuvimos la oportunidad de verlas correr en el mar.

Desde aquel día dejamos esos planes de venganza y comenzamos a darle tranquila a la gente, sólo lo hacemos cuando sentimos que no podemos más con sus desperdicios y pedimos ayuda para nuestro mundo marino.