El ABUELO LOCO, EL
NIÑO Y EL MAR
-¡Ese viejo es un completo loco!
-No es para caer en discusiones no hay otro lugar.
La
discusión llevaba largo rato, mis padres sin conseguir un acuerdo se gritaban,
la conversación parecía una bandada de aves.
No hallaban
respuesta y en medio de la conversación mi madre fue a mi recamara se
sentó en mi cama, comenzó a mirar las paredes, estaban repletas
de dibujos monstruosos, mi padre me decía que le gustaban, una vez lo escuche
hablar con mamá diciéndole que debería llevarme
a un psicólogo porque no lo veía normal que yo los dibujara; mi madre me
contaba que el viejo Rodrigo es muy rochelero y distraído, ella no estaba de
acuerdo que me quedara con él. Me puse a pensar recordando al abuelo la última
vez cuando fuimos yo estaba pequeño, aquel día llegamos a su casa y el estaba
durmiendo en las escaleras que subía a las habitaciones, mi padre asustado creía
que le iba dado un infarto, fue que el abuelo le agarro el sueño y se quedo
dormido; el siempre me contaba cómo construyo la casa tallada en madera tenía una docenas de clavos alrededor de la
casa ni se imagina, no me alcanzo el tiempo estando allí para contarlos.
Mis padres
se iban unos días a Francia, no podían
llevarme, era un asunto de negocios, no
tenían donde dejar a un niño de 8 años con buenos modales y educado, ese soy yo,
tendrían que dejarme con un pariente de
confianza por esta razón no hallaban otra persona el abuelo Rodrigo. Yo estaba
contento de quedarme con él, recordando las últimas vacaciones pasadas fueron
geniales, aunque no recordara todo, estaba pequeño.
Mi madre
comenzó a guardar, en mi maleta de dragones, una muda de ropa, recordando que
el abuelo no tenia televisor me puse a guardar unos juguetes, para no
aburrirme, por supuesto mi block para hacer mis dibujos monstruosos, los que a
mi padre no le gustaba. Papá no estaba muy contento, entonces fui a darle un
abrazo y un dibujo, para que en su viaje me recordaran, allí dibuje a mamá a
papá y un avión, al reverso de la hoja, sentados en la puerta de la casa junto al mar estaba el abuelo y yo, esa fue la
imagen que tenía cuando fuimos aquellas vacaciones.
-Larry te portas bien, le haces caso al abuelo, no
salgas sólo, no le hagas caso a nadie, si tu abuelo está ocupado ponte a ver el mar, no vayas a la playa sin tu
abuelo…Bla bla bla…Mamá no paraba de hablar en todo el camino repitiendo todo una
y otra vez, estaba aturdido ni le contestaba, ella siempre me dice todo eso, yo
sé lo bueno lo malo, ella sabe lo obediente que soy; no veía el momento de
llegar a donde mí abuelo y pasar unos días diferentes.
Hasta que
llegamos a la casa, papá tenía una cara de gruñón que se le arrugaba la frente,
estaba molesto con mamá, ella se hacia la loca mientras papá murmuraba.
- Papá, trae las maletas iré a tocar la puerta.
-toc toc toc toc…
-(cantando) Abuelo, abuelo, abuelo, abuelooooo
-toc toc toc toc…
-(gritando) Abuelooooooooooo
-¿Papá, el abuelo esta sordo?
-No hijo, ven ayúdame…
Fui a
ayudar a papá, la arena estaba mojada, el tiempo nublado, al parecer había llovido,
el oleaje estaba muy fuerte. Cuando mi abuelo salió, me dio una despeinada, lo
extrañaba, siempre solía hacerlo y un abrazo tan grande que casi me deja sin
aliento. Me fije que el abuelo estaba más canoso, arrugado y le faltaba los dos dientes de abajo, él
siempre estaba sonriendo.
Mamá casi
no hablaba, no quería dejarme solo con el abuelo, le di un fuerte abrazo le
dije que los extrañaría, era cierto, en ese instante me puse triste pensando
estaría varios días sin ellos, papá se
despidió rápido decía que estaban muy apurado, ya su cara no era la de un gruñón cuando le di
el gran abrazo, desde el tercer escalón de madera donde estaba la entrada de la
casa, el abuelo y yo le gritamos adiós
Entrando a
la casa me di cuenta que había una pequeña pecera en medio de la sala, me senté
en un mecedor, muy cómodo, desde allí me puse a observar la casa, hacia mucho
que no venia todo estaba totalmente cambiado desde aquella vez, el abuelo
comenzó a contarme de sus trabajos como carpintero del pueblo lo que había
hecho para la casa, había tallado, lijado 2 sillas y un sofá que se encontraba a
mano izquierda de la entrada, también vi una curiosa mesa de recibo como la de
mi casa pero está realmente estaba muy ingeniosa, tallo en 4 partes un tronco
de árbol en forma de cilindro, uniéndolos formando una mesa, si que estaba
original. Subí con mi abuelo, me fui corriendo por las escaleras, el me decía a
cada rato muchacho loco no corras tanto, arriba estaban las habitaciones, terminado
las escaleras a mano derecha la recamara del abuelo y de frente estaba el
cuarto de huéspedes donde yo me quedaría, tenia la cama a una esquina y un
closet más grande que la cama, sin duda el cuarto era pequeño a pesar que era
muy sencillo, tenía una vista tan esplendida del mar, parecía un cuadro retratado,
esta ventana era nueva sólo tenía una cortina que se ventilaba con la brisa,
apenas fui a asomar mi cabeza, el abuelo me dice: no te asomes por las noches
podría ser peligroso, no me dijo el porqué, pero eso despertó en mi husmear por
las noches así tendría para inspirarme y hacer mis dibujos.
El abuelo me
llamo para bajar a comer, cuando entre vi
una vitrina que ocupaba casi toda la cocina, allí estaban gran cantidad de
botellas vacías, pulidas de muchos colores, sí, el abuelo era un coleccionista
de botellas, aunque me fije que en el segundo y quinto tramo estaban vacios; nos
sentamos a comer una pasta muy rica con salsa a la marinera, receta de mi
viejo.
Comienza a
oscurecer, el abuelo me pregunto si quería salir a
caminar en la orilla de la playa, sin respuesta alguna fui desenfrenado subi
por las escaleras a la recamara de huespèdes y me coloque un short no me
gustaba pero no hallaba otro con el apuro, salí como un cohete del cuarto tome
la mano de mi abuelo, iba cantando, saltando por las escaleras , ya estaba
oscuro pero la luna llena hacia alumbrar toda la playa, también el faro de luz
que venía de la casa alumbraba las palmeras y hacían sombra en la arena, el mar
seguía con el oleaje fuerte, la fila de palmeras que miraban hacia el mar
mecían de un lado a otro como el vaivén, me puse a correr tocando cada árbol, luego
me senté a mirar y escuchar el mar con mi abuelo
Rodrigo.
-¿Hijo, ves aquella estrella?
-Si abuelo, veo muchas.
-Bueno escoge una, prométele guardar un secreto.
-¿Qué secreto?
-Una historia que quiero contarte acerca del mar, prométele a la estrella y te contare.
-Escúchame hijo, esta es la historia de un niño, el
jugaba todas las tardes en una de las playas de este sector, pasaba el rato
jugando con la arena, llevando su block en su mano donde dibujaba y escribía su
nombre, siempre hablando sólo con el mar, buscando una repuesta acerca de la
vida, se llamaba Agustín, tan sólo tenía 6 años, él se quedaba a cargo de unos vecinos, mientras sus padres trabajaban. Un día sus
padres no pudieron llegar a casa, porqué habían cerrado la carretera, ese día se
hacía tarde y el niño seguía en la playa, su madre no lo fue a buscar como siempre lo hacía. El niño
desesperado con mucho miedo no sabía cómo
llegar a la casa, estaba sólo sintiendo
la necesidad de hablar con alguien, él siempre trataba de hablar con el mar.
Esa noche paso lo que nadie esperaba, Agustín, comenzó a desprender las hojas
de su block lanzándolas. mientras caminaba, en ese momento consigue una botella
vacía en la orilla del mar, arrastrada por el oleaje, la agarra y se sienta, enrolla laultima de sus hojas que
le quedaba en su block, lo comienza a
meter dentro de la botella, en ese instante con toda su fuerza y miedo que
sentía la lanza al mar, tan lejos que no logro verla flotar, le grita al mar,
háblame que estoy sólo siento miedo en
este lugar tan grande y desierto, sólo estas tu dame una señal, el niño muy
angustiado, se sienta recostando su espalda en el tronco de una palmera, se
pone a llorar, el mar comienza a recogerse, se estaba formando una gran ola que
no daba visibilidad al horizonte, sale una gruesa vos y dice: Agustín, el niño
calma su llanto alza su cabeza y sorprendido por lo que ve dice si soy yo, toda
esa noche comenzaron hablar a preguntar porque estaba triste, que no se
sintiera sólo, siempre va a tener un amigo, el niño le prometió que siempre lo
visitaría por las noches cuando sus padres estuvieran durmiendo, el niño muy
feliz de hablar con el mar, iba todas las noches, lanzándole una botella con su
nombre y a veces un dibujo era la clave.
- ¿Abuelo, entonces puedo hablar con el mar?
- No hijo, sólo es una historia de un inocente niño.
-Entonces es verdad, ¿Dónde está ese niño?
-Ya no es un niño, él debe de vivir en un pueblo
lejos de aquí.
-¿Por qué no puedo contárselo a nadie?
-Porqueé es un secreto que guardo desde hace mucho,
y prometí no contárselo a nadie como tu harás,
ya estoy muy viejo.
Aquella
noche no pude dormir, no dejaba de pensar en la historia que me conto el
abuelo, quería indagar en ella, saber si era verdad que el mar hablaba, me hice
infinitas preguntas.
Esa noche en la madrugada acostado en mi cama, la
cortina se mesia por la brisa que entraba al cuarto, no dejaba de alzarse, y me
sentí tan curioso, fui a buscar mi block, viendo el horizonte, asome toda mi
cabeza , a mano derecha no había nada interesante solo una pared de piedras que no dejaban ver y al otro lado
veía una persona lejos entre las palmeras, era extraño en un lugar tan solo, cuando iba a avisarle al abuelo no estaba en su
recamara baje a la cocina, lo busque por
toda la casa, no estaba por ningún lado me asuste mucho, pero enseguida subí al
cuarto a ver si era el abuelo, ciertamente era él. Me preguntaba que hacia
allá, pero cuidadosamente me puse a observarlo, lograba ver sus manos puesta en
la boca haciendo eco en ella, y escuche desde muy lejos gritar, el abuelo le estaba gritando al mar,
recordando la historia y lo que mi madre decía de el abuelo que y su locura, comencé
a pensar sobre ese niño que hablaba el abuelo podría ser él, aunque no veía el
mar hablarle me causaba cierta duda. Al rato lo veo regresar todo encorvado, con la cara muy triste ya
podía verlo de cerca, yo estaba escondido entre la cortina, no quería que me
viera tenía un plan.
A la mañana siguiente le pregunte, ¿dónde estabas
anoche, abuelo?, no lo encontré en ningún lado, me dijo que estaba detrás de la
casa reparando la tubería del agua, mentía pero no quise desmentirlo, tramaba
un plan. Estaba pensando salir esa noche de la casa después que el abuelo
regresara, agarrar un dibujo y retratar a mi abuelo, coger una de las botella que coleccionaba meter
el dibujo y lanzarla al mar, estaba algo asustado pero muy intrigado por
responder a todas mis preguntas.
Pasaron las horas, el día se me hacia largo, desde
la mecedora veía ver pulir la madera, desde allí comencé a dibujarlo ese sería el
retrato de mi abuelo. Llego la noche y así fue, espere que regresara el abuelo salí
sigilosamente por la ventana con una
cuerda bien atada del grandísimo closet, estaba seguro que no se desprendería
porque dure horas en atar el nudo, valió la pena
quedo perfecto, pude salir, apenas toque el suelo salí corriendo corriendo
llegue a donde vi a mi abuelo esa noche, hacia mucho frio algo escalofriante,
tenía algo de miedo pero quería enfrentar al mar y saber la verdad.
Tome la botella de mi mano derecha, con todo mi
brazo erguido hacia atrás rote mi mano con todas mis fuerzas la lance al mar,
no se veía rastros de ella, y le grite muy fuerte, mi abuelo es tu amigo; el
mar se recogió muy rápido haciendo una inmensa ola en forma de U y respondió, él
era mi amigo me abandono, yo sin saber
que responder me puse nervioso, aun mas cuando
el abuelo casi corriendo hacia mi.
-¿Qué haces aquí? No debiste salir de la casa, sin
mi permiso
- Déjalo tú me abandonaste cuando perdiste tu
inocencia dice el mar
-No señor el tiempo que pase sin usted fue muy duro,
la otra vida que tuve que vivir, no se
compara con el mar, por eso cuando crecí forme esta casa en la orilla del mar
pero más nunca pude saber de usted.
Por esta razón, me di cuenta que la presencia de mi
inocencia revivió al mar, le dio a entender que los amigos no se abandonan, no
siempre van a estar allí, el abuelo no estaba loco, sino lleno de soledad.
Moraleja: todo niño debe tener un amigo para poder
ser un adulto feliz y un adulto debe tener dentro un niño para sonreír :D.
SINDY NAZOA
EDICIÓN FEBRERO 2011