No siento la pierna - Dice Carlos, con el rostro sudado, sin aliento y sangre en las piernas.
Carlos estaba arrojado en las piedras, su pierna izquierda estaba encajada entre las rocas, cubierta de sangre y raspones. Los ciclistas habíamos hecho un circulo alrededor de él, comunicarse con el 911 era deprorable, no existía buena señal en medio de la vía, tratamos de inmovilizarlo y esperar la ambulancia; sobraban los curiosos en hacer el tráfico.
Carlos Pérez un joven de 24 años estudiante de diseño y trabajador, lleva más de 5 años pedaleando, los padres de Carlos fueron ciclistas en la época de los '60. Carlos adoptó el carisma de su padre, es el menor de sus tres hermanos, la sonrisa y su empatía lo caracteriza. En el 2010 decidió crear la organización de ciclistas "Ciclistas Urbanos", asociación sin fines de lucro, quien lo formó con apenas ochos ciclistas que pedaleaban en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Fue creada para concentraciones de ciclistas que viven día a día el caos capital con la movida "mas bici menos humo", quienes les gusta la experiencia de bajar de sus asientos, sentir las piernas entumecidas, las nalgas sudadas y el arduo cansancio en su espalda.
- Aquí hay de todo, desde padres de familia, hasta el que corta la yerba en papel de arroz y se fuma su tabaco.
Esta organización creo la Bici-Escuela donde voluntariamente prestan sus bicicletas sin ningún costo, enseñando a manejar desde los más pequeños hasta adultos que no pensaron en pedalear. - ¿Cómo participo?, ¿Cuanto cobran?, ¿Quienes pueden participar?, preguntas como estas recibimos todos los sábados en el estacionamiento de la facultad de odontología. Hoy día Carlos se ha involucrado con la adopción de animales y presta servicio como voluntario en ASODEPA.
- Los que vienen aquí comparten, eso sí, traen de todo, problemas, alcohol, comidas, té, café y yerbas.
"Ciclistas Urbanos, saliendo de Caracas sábado 16 de agosto a las 8:00 am"
Este es el 5° paseo que se hace en la organización, a comienzos de mes se organiza un paseo a Los Caracas, estado Vargas. El viaje se hace por la carretera vieja de Caracas - La Guaira; todos van bien equipados en sus bicicletas montañeras con sus morrales, cascos, rodilleras, agua, carpas, colchones inflables, cobijas, primeros auxilios y lo que sobra es comida enlatada, la estadía es por tres días, el retorno se hace los lunes, el trasporte para subir se organiza con el señor Raúl quien tiene una camioneta ENCAVA y nos sube en horas de la tarde.
Llegó el día, saliendo los 38 ciclistas desde la Universidad Central, rumbo a la autopista Caracas - La Guaira. Vamos como aves en manadas, por la extensa bajada, empujados por las corrientes de aire que no se detienen. En filas de dos unos tras otros, representados por una camisa negra con el nombre de Ciclo Guerrilla Urbana, pantalones de diversos colores y ajustados zapatos que aguantan la pela. Llegando a 10 de Marzo, nos encontramos con el tráfico de los que no dejan escapar un fin de semana para ir a los balnearios varguenses. Un fiscal nos sede el paso del semáforo en rojo, para no hacer cola, uno tras otro para no perder la linea. La primera parada se hace en plaza el cónsul, 15 a 20 minutos recargando energía, para luego continuar hasta la segunda parada en la estación de gasolina en Caribe.
- Carlos Pérez es el líder del grupo, el nos organiza y envía mensajes de textos confirmando la asistencia, siempre está pendiente que no nos falte nada en nuestro equipaje y es quien vigila la manada de ciclistas desde la parte de atrás.
BOOOOOOM!!!!
El perro había quedado tendido en el pavimento, aunque no recibió fractura, solo una pequeña fisura, rodeaba su estómago de sangre. Los ciclistas lo sacaron de la vía pero el perro estaba inconsciente.
El desespero se hacía inminente, la sangre se hacía escenario. Mientras la afluencia de carros obstaculizaba el paso, la falta de asistencia médica en la vía es casi inusual. Los ciclistas lo apoyaron tratando de inmovilizar su pierna izquierda.
- Solo podía pensar que pasaría con mi pierna, el grandísimo dolor que sentía no me dejaba respirar - Dice Carlos.
La desesperación era nuestro escenario, la tristeza y la angustia se apoderó de nuestro 5° viaje a Vargas. Cuando llegó la ambulancia intentaron atender a Carlos pero su herida era muy fuerte, inmediatamente lo montaron en la tabla rígida. Dos ciclistas se fueron en la ambulancia junto a él. Fue trasladado al Hospital de Vargas, donde fue atendido por un internista de emergencia, Enrique Bermúdez, quien diagnóstico fractura de tibia, traumatismo encéfalo craneano y politraumatismos, lesiones que pusieron en riesgo su vida.
Carlos en el intento de esquivar al perro que estaba en la vía, perdió el control llevándoselo a su paso y una mala maniobra lo arrojó a las piedras, no pudo volver a pedalear. Ciclistas Urbanos había suspendido sus viajes, solo continuaron las reuniones los sábados con la bici-escuela.
Sindy Nazoa
20 de Febrero de 2014


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