lunes, 26 de diciembre de 2022

Un ciego en el zoolgico



Todas la tardes el seor Ral pasaba por el parque de la esquina a saludar a su amigo trineo, un elefante gigante que siempre lo reciba con su enorme trompa que le sujetaba todo su brazo.

Duraban horas hablando de su gran da, Raul desde temprano sala de su casa a comprar alimento para su casa, su esposa  trabajaba en un albergue, a veces los das en la calle eran muy estresante por lo complicado que era cruzar la calle, subir escaleras y poder pagar en los supermercados, el nico lugar para disfrutar era cuando pasaba por el parque de la esquina que estaba camino a su casa.

Un da nublado Ral camino a el supermercado, comienza a sentir como algo que camina por su cuerpo, pero sin saber que era, piensa que solo era un insecto, este le estubo todo el da rodeando su cuerpo y molestando su tranquilidad, cuando iba por la esquina del parque decide parar y esperar para ver qu era lo que le molestaba, estresado mova su cuerpo con desespero. 

Comienza a caer la noche y su esposa se comenzar a preocupar, sale a buscarlo por el camino que el siempre recorra y no lo consiguia, decide avisar a los vecinos para ver si haban visto pasar, y ninguno lo haba vi

Al da siguiente la seora preocupada decide ir a la polica avisar de su desaparecin, cuando va de regreso a casa pasa por el parque que sola estar todas las tardes, y estaba all Ral tendido junto al elefante y una pequea hormiga que cuidaba en su mano, un pequeo insecto que le hizo sentir diferente y un elefante que lo acobija.



Moraleja: muchas cosas nos pueden hacer cambiar el da, pero solo est en ti hacer el mejor de tus das.

lunes, 4 de mayo de 2020

Credo de Aquiles Nazoa


Creo en Pablo Picasso,Todopoderoso,Creador del Cielo y de la Tierra;
creo en Charlie Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones,
que fué crucificado, muerto y sepultado por el tiempo ,
pero que cada día resucita en el corazón de los hombres,
creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable,
creo en el amolador que vive de fabricar estrellas de oro con su rueda maravillosa,
creo en la cualidad aérea del ser humano,
configurada en el recuerdo de Isadora Duncan abatíendose
como una purísima paloma herida bajo el cielo del mediterráneo;
creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente
debajo de la almohada de mi niñez;
creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música,
yo que en las horas de mi angustia ví al conjuro de la Pavana de Fauré,
salir liberada y radiante de la dulce Eurídice del infierno de mi alma,
creo en Rainer María Rilken héroe de la lucha del hombre por la belleza,
que sacrificó su vida por el acto de cortar una rosa para una mujer,
creo en las flores que brotaron del cadaver adolescente de Ofelia,
creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar;
creo en un barco esbelto y distantísimo
que salió hace un siglo al encuentro de la aurora;
su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles,
junto a sus cienes un resplandor de estrellas,
creo en el perro de Ulises,
en el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas,
en el loro de Robinson Crusoe,
creo en los ratoncitos que tiraron del coche de la Cenicienta,
el Beralfiro el caballo de Rolando,
y en las abejas que laboran en su colmena dentro del corazón de Martín Tinajero,
creo en la amistad como el invento más bello del hombre,
creo en los poderes creadores del pueblo,
creo en la poesía y en fín,
creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama.

Aquiles Nazoa

domingo, 19 de abril de 2020

La sombra de lo desconocido





12:39 AM en caruao, Edo Vargas:
Se escuchan gritos de María Luisa y su hijo Antonio de 8 años de edad.
Quienes llevaban una vida muy solitaria y oscura.

Cada noche era un pesar para los lugareños escuchar como María le pegaba a Antonio, y ellos sin hacer nada.

Una mañana de un jueves 30 de Marzo de 2014 Antonio fue hallado encontrado en la carretera de paso viajo muy cerca del río Oritapo, ahorcado con una manta blanca que cubría todo su cuerpo, descompuesto.

Los vecinos testificaron en contra de su madre, culpandola por hecho ocurrido.

Desde aquel día no se supo más de María Luisa se fue sin dejar rastros, su casa quedó sola a la deriva, los vecinos enterraron el cadáver de Antonio muy cerca del río, ya que no aparecio ningún familiar.

Pasaron los años y los niños no querían jugar cerca del río, tenían miedo porque decían que aparecía Antonio penando por el sector, contaban los vecinos que escuchan a  gritos por las noches diciendo "ayudenme a salir".

Una tarde Luisito regresaba del colegio y decidió pasar solo cerca del río, llegó al pueblo agitado lleno de barro y con el uniforme desgarrado, en la plaza del pueblo se le quedaron viendo, sin embargo todos comentaban de él. La madre de Luisito llegó tarde ese día y cuando llegó lo consiguió tendido en el piso llorando.

-Que te pasa hijo

-Mama pasé por el río

-¿Que río Luis? ¿Fuiste a ese río?

-Si mamá salí muy temprano y paseaba un rato cuando escuché una voz que me llamaba.

-¿ Y que hiciste que te pasó?

-Me halaron fuertemente hacia el pantano, sentía una fuerza que no me dejaba ir.

-Luisito no quiero verte más allá, cuando salgas del colegio te iré a buscar.

Pasaron los días y Luisito no quería ir al colegio, la madre lo comprendió y dejo pasarlo por momento, hasta que llegó un día que tuvo que obligarlo y llevarlo.

Comenzó de nuevo su vida normal, aunque con mucho miedo y sus amigos curiosos, porque lo sucedidó le preguntaban:

-Luisito cuéntanos qué vistes
-que paso en río Luisito
-Que te hicierón
-Vamos a ir al río
-Algo paso con Antonio 

Fue tanta la insistencia que se reunieron todos los niños y fueron al río, fue una tarde muy oscura, estaba nublada y con un poco de calima.

Vamos Luisito no te quedes atrás, somos muchos no nos harán nada.

AYUDENMEEEEE

Apenas llegaron al río y escucharon una voz muy aguda que pedía ayuda, los niños salieron coriendo, pero esta vez Luisito se quedó.

-Que paso Antonio, cuentame quiero ayudarte.

Pasaron y Luisito seguía en el río buscando una razón. Llegó la noche y la madre de Luisito cuando entró a casa no lo consigue, enseguida sale al pueblo a preguntar por él.

Los vecinos relataron que no lo habían visto y un compañero de colegio dijo que habían ido todos al río pero Luisito se quedó.

Inmediatamente la madre de Luis fue al río y lo consiguió con los brazos abiertos y llorando.

-Que te pasa hijo vámonos

-no mamá Antonio necesita ayuda.

-Deja la broma hijo vámonos a casa.

La madre preocupada trataba de conversar en el camino con Luis y él no hablaba, llegaron a casa y permanecía en un silencio inminente.

Al día siguiente Luisito le dice que no queria más al colegio. Ese día la madre de Luis decide buscar ayuda con Coromoto una bruja del pueblo muy conocida que leía las cartas.

-Sra Comodoro mi hijo está poseído, lo noto estraño 

- ¿ Que dice tu hijo?

-No quiere ir más al colegio, me dice que Antonio le pide que lo ayudemos.

-¿Antonio? El niño que se ahogo en el río.

-si señora el mismo.

-¡Ay madrecita! Ese niño no ha descansado en paz 

-¿ Y que tiene que ver mi hijo en esto?

-tu hijo es un alma pura e inocente, quiere que lo ayude a descansar.

- ¿que podemos hacer Sra Coromoto?

- Hay que desenterrarlo y buscar un lugar donde pueda descansar en paz.

La madre de Luisito regreso a casa preocupada, y dudosa en resolver la situación. 

La mañana siguiente decidió ir a la plaza y hablar con los vecinos, le contó lo que pasaba y unos pocos creyentes decidieron ayudarla.

Esa tarde fueron al río y buscaron sacar el cuerpo de Luis que permanecía en ese lugar, sin embargo ya descompuesto lo llevaron hasta el pueblo y lo metieron en un ataúd, que le habia dado el padre Jorge, se le hicieron los rezos en aquella plaza de Caruao, poco después de las 3:00pm lo trasladaron al cementerio dónde pudo descansar en paz.

Gracias a los vecinos y a la inocencia de Luisito, el niño Antonio pudo descansar en paz.

Poco después pasaron unos meses y detuvieron a la madre quien está presa por maltrato infanticidio. 
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"Los niños hay que amarlos y respetarlos siempre, son el amor puro que emana nuestro ser".


miércoles, 15 de abril de 2020

El último pedal (crónica)


No siento la pierna - Dice Carlos, con el rostro sudado, sin aliento y sangre en las piernas.
Carlos estaba arrojado en las piedras, su pierna izquierda estaba encajada entre las rocas, cubierta de sangre y raspones. Los ciclistas habíamos hecho un circulo alrededor de él, comunicarse con el 911 era deprorable, no existía buena señal en medio de la vía, tratamos de inmovilizarlo y esperar la ambulancia; sobraban los curiosos en hacer el tráfico.


Carlos Pérez un joven de 24 años estudiante de diseño y trabajador, lleva más de 5 años pedaleando, los padres de Carlos fueron ciclistas en la época de los '60. Carlos adoptó el carisma de su padre, es el menor de sus tres hermanos, la sonrisa y su empatía lo caracteriza. En el 2010 decidió crear la organización de ciclistas "Ciclistas Urbanos", asociación sin fines de lucro, quien lo formó con apenas ochos ciclistas que pedaleaban en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Fue creada para concentraciones de ciclistas que viven día a día el caos capital con la movida "mas bici menos humo", quienes les gusta la experiencia de bajar de sus asientos, sentir las piernas entumecidas, las nalgas sudadas y el arduo cansancio en su espalda.

- Aquí hay de todo, desde padres de familia, hasta el que corta la yerba en papel de arroz y se fuma su tabaco.

Esta organización creo la Bici-Escuela donde voluntariamente prestan sus bicicletas sin ningún costo, enseñando a manejar desde los más pequeños hasta adultos que no pensaron en pedalear. - ¿Cómo participo?, ¿Cuanto cobran?, ¿Quienes pueden participar?, preguntas como estas recibimos todos los sábados en el estacionamiento de la facultad de odontología. Hoy día Carlos se ha involucrado con la adopción de animales y presta servicio como voluntario en ASODEPA.

- Los que vienen aquí comparten, eso sí, traen de todo, problemas, alcohol, comidas, té, café y yerbas.

"Ciclistas Urbanos, saliendo de Caracas sábado 16 de agosto a las 8:00 am"
Este es el 5° paseo que se hace en la organización, a comienzos de mes se organiza un paseo a Los Caracas, estado Vargas. El viaje se hace por la carretera vieja de Caracas - La Guaira; todos van bien equipados en sus bicicletas montañeras con sus morrales, cascos, rodilleras, agua, carpas, colchones inflables, cobijas, primeros auxilios y lo que sobra es comida enlatada, la estadía es por tres días, el retorno se hace los lunes, el trasporte para subir se organiza con el señor Raúl quien tiene una camioneta ENCAVA y nos sube en horas de la tarde.

Llegó el día, saliendo los 38 ciclistas desde la Universidad Central, rumbo a la autopista Caracas - La Guaira. Vamos como aves en manadas, por la extensa bajada, empujados por las corrientes de aire que no se detienen. En filas de dos unos tras otros, representados por una camisa negra con el nombre de Ciclo Guerrilla Urbana, pantalones de diversos colores y ajustados zapatos que aguantan la pela. Llegando a 10 de Marzo, nos encontramos con el tráfico de los que no dejan escapar un fin de semana para ir a los balnearios varguenses. Un fiscal nos sede el paso del semáforo en rojo, para no hacer cola, uno tras otro para no perder la linea. La primera parada se hace en plaza el cónsul, 15 a 20 minutos recargando energía, para luego continuar hasta la segunda parada en la estación de gasolina en Caribe.

- Carlos Pérez es el líder del grupo, el nos organiza y envía mensajes de textos confirmando la asistencia, siempre está pendiente que no nos falte nada en nuestro equipaje y es quien vigila la manada de ciclistas desde la parte de atrás.

BOOOOOOM!!!!

El perro había quedado tendido en el pavimento, aunque no recibió fractura, solo una pequeña fisura, rodeaba su estómago de sangre. Los ciclistas lo sacaron de la vía pero el perro estaba inconsciente.

El desespero se hacía inminente, la sangre se hacía escenario. Mientras la afluencia de carros obstaculizaba el paso, la falta de asistencia médica en la vía es casi inusual. Los ciclistas lo apoyaron tratando de inmovilizar su pierna izquierda.

- Solo podía pensar que pasaría con mi pierna, el grandísimo dolor que sentía no me dejaba respirar - Dice Carlos.

La desesperación era nuestro escenario, la tristeza y la angustia se apoderó de nuestro 5° viaje a Vargas. Cuando llegó la ambulancia intentaron atender a Carlos pero su herida era muy fuerte, inmediatamente lo montaron en la tabla rígida. Dos ciclistas se fueron en la ambulancia junto a él. Fue trasladado al Hospital de Vargas, donde fue atendido por un internista de emergencia, Enrique Bermúdez, quien diagnóstico fractura de tibia, traumatismo encéfalo craneano y politraumatismos, lesiones que pusieron en riesgo su vida.

Carlos en el intento de esquivar al perro que estaba en la vía, perdió el control llevándoselo a su paso y una mala maniobra lo arrojó a las piedras, no pudo volver a pedalear. Ciclistas Urbanos había suspendido sus viajes, solo continuaron las reuniones los sábados con la bici-escuela.

Sindy Nazoa
20 de Febrero de 2014

El ABUELO LOCO, EL NIÑO Y EL MAR (libro)





El ABUELO LOCO, EL

NIÑO Y EL MAR


-¡Ese viejo es un completo loco!
-No es para caer en discusiones no hay otro lugar.
La discusión llevaba largo rato, mis padres sin conseguir un acuerdo se gritaban, la conversación parecía una bandada de aves.
No hallaban respuesta y en medio de la conversación mi madre fue a mi recamara se sentó en mi cama,  comenzó a mirar las paredes, estaban repletas de dibujos monstruosos, mi padre me decía que le gustaban, una vez lo escuche hablar con mamá diciéndole que debería llevarme  a un psicólogo porque no lo veía normal que yo los dibujara; mi madre me contaba que el viejo Rodrigo es muy rochelero y distraído, ella no estaba de acuerdo que me quedara con él. Me puse a pensar recordando al abuelo la última vez cuando fuimos yo estaba pequeño, aquel día llegamos a su casa y el estaba durmiendo en las escaleras que subía a las habitaciones, mi padre asustado creía que le iba dado un infarto, fue que el abuelo le agarro el sueño y se quedo dormido; el siempre me contaba cómo construyo la casa tallada en madera  tenía una docenas de clavos alrededor de la casa ni se imagina, no me alcanzo el tiempo estando allí para contarlos.
    Mis padres se iban unos días a Francia,  no podían llevarme, era un asunto de negocios,  no tenían donde dejar a un niño de 8 años con buenos modales y educado, ese soy yo,  tendrían que dejarme con un pariente de confianza por esta razón no hallaban otra persona el abuelo Rodrigo. Yo estaba contento de quedarme con él, recordando las últimas vacaciones pasadas fueron geniales, aunque no recordara todo, estaba pequeño.
    Mi madre comenzó a guardar, en mi maleta de dragones, una muda de ropa, recordando que el abuelo no tenia televisor me puse a guardar unos juguetes, para no aburrirme, por supuesto mi block para hacer mis dibujos monstruosos, los que a mi padre no le gustaba. Papá no estaba muy contento, entonces fui a darle un abrazo y un dibujo, para que en su viaje me recordaran, allí dibuje a mamá a papá y un avión, al reverso de la hoja, sentados en la puerta de la casa  junto al mar estaba el abuelo y yo, esa fue la imagen que tenía cuando fuimos aquellas vacaciones.
-Larry te portas bien, le haces caso al abuelo, no salgas sólo, no le hagas caso a nadie, si tu abuelo está ocupado ponte  a ver el mar, no vayas a la playa sin tu abuelo…Bla bla bla…Mamá no paraba de hablar en todo el camino repitiendo todo una y otra vez, estaba aturdido ni le contestaba, ella siempre me dice todo eso, yo sé lo bueno lo malo, ella sabe lo obediente que soy; no veía el momento de llegar a donde mí abuelo y pasar unos días diferentes.
    Hasta que llegamos a la casa, papá tenía una cara de gruñón que se le arrugaba la frente, estaba molesto con mamá, ella se hacia la loca mientras papá murmuraba.
- Papá, trae las maletas iré a tocar la puerta.
-toc toc toc toc…
-(cantando) Abuelo, abuelo, abuelo, abuelooooo
-toc toc toc toc…
-(gritando) Abuelooooooooooo
-¿Papá, el abuelo esta sordo?
-No hijo, ven ayúdame… 
    Fui a ayudar a papá, la arena estaba mojada, el tiempo nublado, al parecer había llovido, el oleaje estaba muy fuerte. Cuando mi abuelo salió, me dio una despeinada, lo extrañaba, siempre solía hacerlo  y  un abrazo tan grande que casi me deja sin aliento. Me fije que el abuelo estaba más canoso, arrugado  y le faltaba los dos dientes de abajo, él siempre estaba sonriendo.
    Mamá casi no hablaba, no quería dejarme solo con el abuelo, le di un fuerte abrazo le dije que los extrañaría, era cierto, en ese instante me puse triste pensando estaría  varios días sin ellos, papá se despidió rápido decía que estaban muy apurado,  ya su cara no era la de un gruñón cuando le di el gran abrazo, desde el tercer escalón de madera donde estaba la entrada de la casa, el abuelo y yo le gritamos adiós
    Entrando a la casa me di cuenta que había una pequeña pecera en medio de la sala, me senté en un mecedor, muy cómodo, desde allí me puse a observar la casa, hacia mucho que no venia todo estaba totalmente cambiado desde aquella vez, el abuelo comenzó a contarme de sus trabajos como carpintero del pueblo lo que había hecho para la casa, había tallado,  lijado 2 sillas y un sofá que se encontraba a mano izquierda de la entrada, también vi una curiosa mesa de recibo como la de mi casa pero está realmente estaba muy ingeniosa, tallo en 4 partes un tronco de árbol en forma de cilindro, uniéndolos formando una mesa, si que estaba original. Subí con mi abuelo, me fui corriendo por las escaleras, el me decía a cada rato muchacho loco no corras tanto, arriba estaban las habitaciones, terminado las escaleras a mano derecha la recamara del abuelo y de frente estaba el cuarto de huéspedes donde yo me quedaría, tenia la cama a una esquina y un closet más grande que la cama, sin duda el cuarto era pequeño a pesar que era muy sencillo, tenía una vista tan esplendida del mar, parecía un cuadro retratado, esta ventana era nueva sólo tenía una cortina que se ventilaba con la brisa, apenas fui a asomar mi cabeza, el abuelo me dice: no te asomes por las noches podría ser peligroso, no me dijo el porqué, pero eso despertó en mi husmear por las noches así tendría para inspirarme y hacer mis dibujos.
    El abuelo me llamo para bajar a  comer, cuando entre vi una vitrina que ocupaba casi toda la cocina, allí estaban gran cantidad de botellas vacías, pulidas de muchos colores, sí, el abuelo era un coleccionista de botellas, aunque me fije que en el segundo y quinto tramo estaban vacios; nos sentamos a comer una pasta muy rica con salsa a la marinera, receta de mi viejo.
    Comienza a oscurecer, el abuelo me pregunto si quería  salir  a caminar en la orilla de la playa, sin respuesta alguna fui desenfrenado subi por las escaleras a la recamara de huespèdes y me coloque un short no me gustaba pero no hallaba otro con el apuro, salí como un cohete del cuarto tome la mano de mi abuelo, iba cantando, saltando por las escaleras , ya estaba oscuro pero la luna llena hacia alumbrar toda la playa, también el faro de luz que venía de la casa alumbraba las palmeras y hacían sombra en la arena, el mar seguía con el oleaje fuerte, la fila de palmeras que miraban hacia el mar mecían de un lado a otro como el vaivén, me puse a correr tocando cada árbol, luego  me senté  a mirar y escuchar el mar con mi abuelo Rodrigo.
-¿Hijo, ves aquella estrella?
-Si abuelo, veo muchas.
-Bueno escoge una, prométele guardar un secreto.
-¿Qué secreto?
-Una historia que quiero contarte acerca del mar, prométele  a la estrella y te contare.
-Escúchame hijo, esta es la historia de un niño, el jugaba todas las tardes en una de las playas de este sector, pasaba el rato jugando con la arena, llevando su block en su mano donde dibujaba y escribía su nombre, siempre hablando sólo con el mar, buscando una repuesta acerca de la vida, se llamaba Agustín, tan sólo tenía 6 años, él  se quedaba a cargo de unos vecinos,  mientras sus padres trabajaban. Un día sus padres no pudieron llegar a casa, porqué habían cerrado la carretera, ese día se hacía tarde y el niño seguía en la playa, su madre no lo fue  a buscar como siempre lo hacía. El niño desesperado  con mucho miedo no sabía cómo llegar  a la casa, estaba sólo sintiendo la necesidad de hablar con alguien, él siempre trataba de hablar con el mar. Esa noche paso lo que nadie esperaba, Agustín, comenzó a desprender las hojas de su block lanzándolas. mientras caminaba, en ese momento consigue una botella vacía en la orilla del mar, arrastrada por el oleaje, la agarra y    se sienta, enrolla laultima de sus hojas que le quedaba en su block,  lo comienza a meter dentro de la botella, en ese instante con toda su fuerza y miedo que sentía la lanza al mar, tan lejos que no logro verla flotar, le grita al mar, háblame que estoy sólo  siento miedo en este lugar tan grande y desierto, sólo estas tu dame una señal, el niño muy angustiado, se sienta recostando su espalda en el tronco de una palmera, se pone a llorar, el mar comienza a recogerse, se estaba formando una gran ola que no daba visibilidad al horizonte, sale una gruesa vos y dice: Agustín, el niño calma su llanto alza su cabeza y sorprendido por lo que ve dice si soy yo, toda esa noche comenzaron hablar a preguntar porque estaba triste, que no se sintiera sólo, siempre va a tener un amigo, el niño le prometió que siempre lo visitaría por las noches cuando sus padres estuvieran durmiendo, el niño muy feliz de hablar con el mar, iba todas las noches, lanzándole una botella con su nombre y  a veces un dibujo era la clave.
- ¿Abuelo, entonces puedo hablar con el mar?
- No hijo, sólo es una historia de un inocente niño.
-Entonces es verdad, ¿Dónde está ese niño?
-Ya no es un niño, él debe de vivir en un pueblo lejos de aquí.
-¿Por qué no puedo contárselo  a nadie?
-Porqueé es un secreto que guardo desde hace mucho, y prometí no contárselo  a nadie como tu harás, ya estoy muy viejo.
    Aquella noche no pude dormir, no dejaba de pensar en la historia que me conto el abuelo, quería indagar en ella, saber si era verdad que el mar hablaba, me hice infinitas preguntas.
Esa noche en la madrugada acostado en mi cama, la cortina se mesia por la brisa que entraba al cuarto, no dejaba de alzarse, y me sentí tan curioso, fui a buscar mi block, viendo el horizonte, asome toda mi cabeza , a mano derecha no había nada interesante solo una pared de  piedras que no dejaban ver y al otro lado veía una persona lejos entre las palmeras, era extraño en un lugar  tan solo,  cuando iba a avisarle al abuelo no estaba en su recamara baje a la cocina,  lo busque por toda la casa, no estaba por ningún lado me asuste mucho, pero enseguida subí al cuarto a ver si era el abuelo, ciertamente era él. Me preguntaba que hacia allá, pero cuidadosamente me puse a observarlo, lograba ver sus manos puesta en la boca haciendo eco en ella, y escuche desde muy lejos gritar,  el abuelo le estaba gritando al mar, recordando la historia y lo que mi madre decía de el abuelo que y su locura, comencé a pensar sobre ese niño que hablaba el abuelo podría ser él, aunque no veía el mar hablarle me causaba cierta duda. Al rato lo veo regresar  todo encorvado, con la cara muy triste ya podía verlo de cerca, yo estaba escondido entre la cortina, no quería que me viera tenía un plan.
A la mañana siguiente le pregunte, ¿dónde estabas anoche, abuelo?, no lo encontré en ningún lado, me dijo que estaba detrás de la casa reparando la tubería del agua, mentía pero no quise desmentirlo, tramaba un plan. Estaba pensando salir esa noche de la casa después que el abuelo regresara, agarrar un dibujo y retratar a mi abuelo,  coger una de las botella que coleccionaba meter el dibujo y lanzarla al mar, estaba algo asustado pero muy intrigado por responder a todas mis preguntas.
Pasaron las horas, el día se me hacia largo, desde la mecedora veía ver pulir la madera, desde allí comencé a dibujarlo ese sería el retrato de mi abuelo. Llego la noche y así fue, espere que regresara el abuelo salí sigilosamente  por la ventana con una cuerda bien atada del grandísimo closet, estaba seguro que no se desprendería porque dure horas en atar el nudo, valió la pena quedo perfecto, pude salir, apenas toque el suelo salí corriendo corriendo llegue a donde vi a mi abuelo esa noche, hacia mucho frio algo escalofriante, tenía algo de miedo pero quería enfrentar al mar y saber la verdad.
Tome la botella de mi mano derecha, con todo mi brazo erguido hacia atrás rote mi mano con todas mis fuerzas la lance al mar, no se veía rastros de ella, y le grite muy fuerte, mi abuelo es tu amigo; el mar se recogió muy rápido haciendo una inmensa ola en forma de U y respondió, él era mi amigo  me abandono, yo sin saber que responder me puse nervioso, aun mas cuando el abuelo casi corriendo hacia mi.
-¿Qué haces aquí? No debiste salir de la casa, sin mi permiso
- Déjalo tú me abandonaste cuando perdiste tu inocencia dice el mar
-No señor el tiempo que pase sin usted fue muy duro, la  otra vida que tuve que vivir, no se compara con el mar, por eso cuando crecí forme esta casa en la orilla del mar pero más nunca pude saber de usted.
Por esta razón, me di cuenta que la presencia de mi inocencia revivió al mar, le dio a entender que los amigos no se abandonan, no siempre van a estar allí, el abuelo no estaba loco,  sino lleno de soledad.

Moraleja: todo niño debe tener un amigo para poder ser un adulto feliz y un adulto debe tener dentro un niño para sonreír :D.


SINDY NAZOA 
EDICIÓN FEBRERO 2011



jueves, 2 de abril de 2020

Volvieron a sus espacios

Salen de la sombra que los tenía ocultos, bajo el miedo y la contaminación del mundo, hoy todos hablan de ellos, vienen a reconquistar sus espacios.

-Que hermoso, mira Kathy llegaron los que por años habían desaparecido de la ciudad.

-Si Meiry ellos anhelaban la tranquilidad y las ganas de vivir sin ruido y contaminacion, hoy abren paso en grandes ciudades del mundo. 

-Es cierto por mucho tiempo le habíamos robado sus espacios y déjamos de pensar en ellos, hoy están donde transitabamos y llegaron sin miedo a esconderse.

Las calles están solas por el confinamiento mundial, esto está dando una brecha entre la vida de los animales, dando un sentido para valorar la naturaleza, no somos dueño de la tierra, esto debe darnos una lección para apreciar y vivir junto a ellos.

Los animales comienzan su extinción en el planeta tierra producto a las consecuencias que dejan las actividades del hombre con todas sus actuaciones; ya que éstos son quienes han ido pagando las consecuencias de la destrucción del ecosistema; haciendo que diversas especies vayan muriendo y con ello vaya deteriorándose de igual modo la cadena trófica de todos los seres.

Además de las actividades industriales llevadas a cabo por el hombre;  los cambios climaticos tienen una gran participación en ir haciendo que las diferentes especies en peligro vayan desapareciendo de sus ecosistemas paulatinamente.

Desde los humanos hasta los incendios, sequías, volcanes y huracanes son catástrofes que a pesar de ser iniciados por la naturaleza; van dejando una importante consecuencia en los animales y es su extinción por eliminación de familias completas durante los hechos de las catástrofes masivas.

El ser humano juega un papel fundamental, cuando se quiere buscar un culpable, sin embargo podemos ser el primer cambio en relación con los animales en extinción; si comenzamos amar nuestro planeta y los seres vivos, vamos a disfrutar más de nuestra tierra, no solo para nosotros si no para el futuro que está por venir, somos la semilla que crece para cuidar y conservar el medio ambiente dónde se derivan múltiples beneficios para los seres vivos que habitan nuestro escosistema.

Personas que aman la tierra han colgado en la red gran cantidad de imágenes que he podido apreciar,  como el el oso que disfruta de las noches en la ciudad, y luego te encuentras los cisnes que flotan en las aguas puras y claras, el tiburón cerca de las aguas del caribe, los delfines desfilando en el ocenao, las tortugas desovando sin miedo, un zorro que pasea en una plaza, el gran toro azul que camina en pleno día por la carretera, los hermosos pavos reales que disfrutan de las calles, los ciervos que van en manadas, el Jabali que juega al escondite, los renos que perdieron su trineo y un puma que sale a pasear por las noches, y pare de contar un verdadero espectaculo que no podemos dejar pasar.

-Debemos valorar todo esto Kathy, 

-Asi es Meiry no estamos solos en el mundo, debemos ser parte de este hermoso cambio.


Madrid -España
Sucre - Venezuela
Nara - Japón
Santiago de Chile - Chile
La india - India
India - La India
Cumaná - Venezuela
Ventanueva - Austrias
Sucre - Venezuela
Venecia - Italia
Margarita - Venezuela
Bogotá - Colombia
Barcelona- España

viernes, 12 de julio de 2019

La última oportunidad


Su vida corría peligro, por cada paso que daban, se le restaban los minutos de vida.

Say y Melt estaban agotados por caminar horas en el desierto sin encontrar una salida.

En el desierto de Sahara, es de mala costumbre hacer viajes turísticos sin una persona guía. En los últimos años han ocurrido acontecimientos que han marcado la vida de muchas personas.

-Say: Oye Melt estoy asustado nos hemos perdido, nuestras huellas han sido borradas por el viento, vamos a morir.

-Melt: cálmate, las esperanzas es lo último que se pierde, aun hay sol, y con fe llegaremos a salvo.

En medio de la nada, mientras cruzaban una densa montaña de arena, comienza hacer una fuerte brisa que no dejaba ver. Al calmarse un poco ellos quitan el paño de sus ojos y logran ver a lo lejos un camello y deciden hacerse a él. Cruzaron dos montañas y el camello estaba ahí como esperándolos.

-Camello: ¿Cómo han hecho para llegar hasta aquí?

“Melt quedo sorprendido al escuchar el camello hablar”

-Meld: nos hemos perdido y no conseguimos el camino de vuelta a casa, debemos regresar antes que oculte el sol.

Salt no lo podía creer al ver a Melt hablar al camello

-Camello: vengan síganme, tomen un poco de agua pero solo una gota cada vez que pasen una montaña beban un poco y sigan sin parar más de 5 minutos.

-Say: tú pretendes que yo siga a un camello que habla, pues no Melt estamos perdidos, no locos

-Melt: por favor vamos a caminar después discutimos.

-Say: no lo puedo creer Melt como vas hablarle a un camello.

Melt decidió seguir adelante con el camello, ella molesta decide seguirlo.
Pasaron montañas tras montañas y bebiendo una gota de agua en cada montaña y tan solo descansando 5 minutos.

Cuando iban por la tercera montaña Say decide quejarse y tomar una siesta, bebe más agua de lo acordado, Melt la deja y le insiste que no podían parar mas y que debían seguir al camello, pero lo incrédula de Say no dejaba ver más allá de sus ojos, el decide apoyarla y se sienta recostando su la espala a ella, y se han quedado dormidos por más de tres hora.

El camello se había marchado,  Say y Melt quedaron solos en el desierto desaprovechando la última oportunidad que tenían para regresar a casa.