-¿Vecina escuchó?
-Sí creo que ha sido Daniel que acaba de
silbar
-No, vecina voy a ver.
-Venga miré, es una hermosa guacamaya y esta mansita.
-Debes déjala ir, ellas no son de
cautiverio.
A la mañana siguiente Carlota había
encerrado la guacamaya en una jaula, mientras la pareja de esta pobre guacamaya
moría de tristeza al ver que no llegaba.
Pasaron los días y Carlota alimentaba
muy bien a esta guacamaya, pero a veces le era imposible callarla, por las
tardes cacareaba muy duro buscando ser rescatada por su amado.
Su amado reposaba en un árbol todos los
días a esperar a su amada, la depresión de esta guacamaya cada vez era fuerte,
comenzó a dejar de buscar comida y dejo sus paseos, empezó a resignarse.
Pero su amada luchaba por salir de
aquella jaula. Todas las tardes cuando Carlota le colocaba comida ella dejaba
la reja un poco abierta, esta un día lanzó un buen picotazo a Carlota y esta
salió gritando y llorando con aquella sangre que inundaba la casa.
Aquella guacamaya salió huyendo de las
manos de este cautiverio, pasaron días tratando de llegar al parque y conseguir
a su amado.
Hasta finalmente lo vio a lo lejos y fue
muy duro que llegó hasta el árbol y golpeó cayendo al lado de su amado, que
estaba a punto de morir, pero cuando vio el amor de su vida nada fue más
grande, cuando el amor es la mejor cura.

Me gustó mucho. La trama el lenguaje utilizada y la extensa imaginación. Felicidades.
ResponderEliminarA mi que siempre me piden cuentos en el colegio lo voy a copiar 😋😅
ResponderEliminarQué lindo cuento
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